Regular el uso de las redes sociales, ¿censura o protección?

A raíz de la renuncia de Ignacio Greiffenstein, funcionario de la Casa de Nariño, tras publicar mensajes ofensivos hacia las mujeres seguidoras del excandidato presidencial y ahora senador de la República, Gustavo Petro, por medio de su cuenta de Twitter, se ha revivido la discusión sobre las limitaciones para el uso de las redes sociales en el país.

Según cifras del Ministerio de TIC, Colombia es uno de los 20 países con más usuarios en Twitter, llegando a tener alrededor de 15 millones de usuarios, de los cuales 6.5 millones se encuentran en la ciudad de Bogotá. La cifra, por si sola, parece intrascendente; sin embargo, estudios han demostrado que, en Colombia, el uso de las redes sociales ha tenido un sinnúmero de fenómenos como la creación de cuentas falsas por parte de los partidos políticos, la generación de mensajes discriminatorios y el acoso.

Pero esto no es algo solo de Colombia. A nivel mundial se han presentado una serie de fenómenos de acoso a las mujeres, quienes son atacadas de manera silenciosa y sistemática. En Colombia, por ejemplo, el 59% de las víctimas de violencia intrafamiliar son mujeres, fenómeno que se traslada a las redes sociales. A pesar de que no hay cifras exactas que puedan medir esta problemática, es claro que estas conductas necesitan ser denunciadas y controladas.

Frente a la discusión, en relación a la regulación en el uso de las redes sociales, Andrés Guzmán, gerente de Adalid, firma especializada en seguridad informática, habla de los mecanismos que tienen estas redes sociales para denunciar los casos de acoso, discriminación, ciberbullying y difamación, debido a que las redes cuentan con las herramientas de denunciar cuentas y contenidos para que las plataformas busquen las soluciones más adecuadas como suspensión de cuentas e, incluso, participación en procesos legales.

Aparte de los mecanismos ofrecidos por las redes, según Guzmán, también aparecen las acciones tutelares legales, cuando se ataca el derecho a la honra y el buen nombre; según el experto no es una regulación al uso de las redes sino una protección a la integridad y la imagen de las personas. Una de las problemáticas que se podrían generar, a partir de la regulación en el uso de estas redes, puede ser la noción de censura y limitaciones a la libertad de expresión por parte de los usuarios, es por esto que Andrés manifiesta su interés por proteger el buen nombre y combatir estos fenómenos sin necesidad de censurar o prohibir, de cualquier manera, el uso de las redes.

El caso Greiffestein no es más que la muestra del peligro que puede acarrear el uso de las redes digitales en manos equivocadas, como herramienta fomentadora de odio, discriminación, maltrato y acoso. Las redes sociales aparecen como la manera de hacer el mundo más pequeño y más interconectado; no obstante, es necesario tomar con seriedad los fenómenos que allí ocurren, proteger tanto el buen nombre, como los derechos fundamentales de los usuarios y generar libertad de opinión, en el marco del respeto y la tolerancia.