Clientes felices = mercadeo más efectivo

POR: LUIS DANIEL VARGAS M.
@vamoluda

Conocer las necesidades y expectativas de los consumidores para proporcionar experiencias memorables es, sin duda, uno de los principales objetivos del mercadeo en nuestros días, algo en lo cual el servicio al cliente juega un papel fundamental.

Tanto las herramientas tecnológicas como las dinámicas de otras disciplinas son fundamentales a la hora de conocer a los clientes y crear experiencias de alto impacto que contribuyan a mejorar la relación y a que esta permanezca en el tiempo.

Establecer un único objetivo del mercadeo puede llegar a no ser una tarea sencilla ni justa, a pesar de que muchos coinciden en que las ventas son el factor con el cual se puede medir la eficiencia de las acciones desarrolladas desde el departamento de mercadeo de una compañía.

No obstante, y tras un análisis más específico, es posible ver que pese a la importancia de las ventas dentro de las metas que se le encargan a los marketeros, existen otras relacionadas con el posicionamiento y reconocimiento de la marca, el desarrollo de productos y servicios o el mantenimiento de una estrecha relación con los clientes.

Dentro de esta relación con los consumidores, el mercadeo hace uso de diferentes herramientas para desarrollar estrategias que además de mantener un relacionamiento constante y productivo, develan las necesidades particulares de cada cliente para así brindar productos y servicios acordes con cada grupo de personas.

Tanto las herramientas tecnológicas como las dinámicas de otras disciplinas son fundamentales a la hora de conocer a los clientes y crear experiencias de alto impacto que contribuyan a mejorar la relación y a que esta permanezca en el tiempo.

Es por esto que las experiencias satisfactorias, más que otros elementos, se han constituido como los pilares de las estrategias de mercadeo que las marcas desarrollan como parte de la captación de clientes y el mantenimiento de la relación con estos.

El mercadeo hoy más que nunca es un asunto de vivencias, es una disciplina que se preocupa por generar emociones que permanezcan en la mente de los consumidores como parte de sus recuerdos más memorables.

La experiencia como base de una buena relación

Las relaciones entre los clientes y las marcas son procesos de continua construcción que se basan en experiencias, las cuales determinan la calidad del relacionamiento y la permanencia del mismo.

Debido a esto y a la creciente competencia y acceso de los consumidores a marcas, productos y servicios, es cada vez más importante cuidar todos y cada uno de los contactos que el consumidor tiene con la organización.

Hoy, el asunto no solo tiene que ver con el empaque o el producto en sí mismo; el lugar en donde se adquiere, el contexto de consumo, el servicio posventa, entre otros, son momentos que contribuyen a la construcción de la relación y que la afectan en gran medida.

Juan Carlos Cardona, docente de Gestión del Servicio de la Universidad del Rosario, señala: “El enfoque central para el mercadeo y la comunicación está en la experiencia del cliente.

Se considera que las experiencias de este son el resultado de los estímulos provocados por los sentidos o por la mente del individuo en determinadas situaciones, que permiten conectar la empresa y la marca con la forma de vida del consumidor”.

En este sentido, dichos estímulos buscan crear respuestas positivas que contribuyan al desarrollo de una relación a largo plazo, donde crezca la confianza y fidelidad de parte del cliente, logrando diferentes objetivos de la marca en relación con el mercado.

De este modo, “las experiencias aportan valores emocionales, cognitivos o sensoriales, sustituyendo los componentes funcionales tradicionales del producto. Se destaca la necesidad de adoptar una visión del cliente como un individuo no solamente racional, sino como un sujeto que desea recibir estímulos y experiencias cargadas de emotividad y creatividad en su relación con el producto y la empresa”, concluye Cardona.

Por su parte, Elena Alfaro, experta internacional en customer experience y emotional management, concluye: “La satisfacción del cliente ya no es suficiente, para diferenciarse se necesitan experiencias. Las experiencias son fuentes de emociones y las emociones son el motor de la toma de decisiones. No existe futuro para aquellas empresas que no las tienen en cuenta a la hora de hacer sus estrategias”.

Actualmente se considera que el cliente no evalúa el producto analizando exclusivamente sus características y beneficios funcionales, sino que, además, estudia cuáles son las experiencias que le aporta en función de la situación de consumo en la que pueda ser utilizado. Las experiencias vividas por el cliente durante el consumo, como clave para lograr una mayor satisfacción y lealtad del cliente, es un asunto de amplia discusión.

Emociones compartidas

Si en el contexto actual para las empresas la creación de experiencias es una prioridad, para los consumidores lo es dar a conocer su percepción y sentimientos sobre estas, a través de los medios que tengan a su disposición.

Las redes sociales digitales han permitido generar tribunas en las cuales cada consumidor puede dar a conocer su opinión sobre casi cualquier cosa y ser “escuchado” por millones de personas, quienes son susceptibles a verse influenciadas por estos comentarios.

Esta característica del mercadeo actual señala la imperativa necesidad de controlar todos los nodos de contacto de una marca con sus clientes, sean estos reales o potenciales, dado que estos últimos pueden limitar sus interacciones con una compañía a partir de los resultados de las experiencias de otras personas.

De acuerdo con Eduardo Ruiz Aguilar, investigador de percepción de servicio, “si bien las decisiones de compra han sido objeto de estudio desde la década del 50, los modelos de decisión de compra consideraban aspectos como funcionalidad, características y necesidades del comprador. En la década del 90 se incorporaron variables de información”, una tendencia que ha aumentado de manera directamente proporcional con la creciente cantidad de datos disponibles.

En este sentido, según Ruiz, “podría asumirse que la incorporación de información externa en los procesos de compra se dio como consecuencia de la facilidad en los procesos comunicativos derivados del acceso a la tecnología”, lo que revalida la importancia de producir experiencias positivas en medio de una sociedad hiperconectada.

Bajo esta percepción, es importante para las marcas prestar atención a todas y cada una de las experiencias que se crean, dado que hoy estas no solo se tratan de controlar los efectos o emociones que produzcan en las personas a las que van dirigidas, sino también a su grupo de influencia, en la medida en que su opinión es compartida.

El servicio al cliente como punta de lanza

Al hablar de experiencia de los clientes son muchos los capítulos de la relación con una marca que se pueden abordar, sin embargo, esta lista puede estar encabezada por el de servicio al cliente.

La obtención de los productos y servicios en el momento justo, así como el uso adecuado de estos y otros aspectos relacionados con el contrato entre marca y consumidor son en gran medida objetivos del servicio al cliente, de ahí su importancia de cara al desarrollo de experiencias satisfactorias que redunden en relaciones provechosas y rentables.

Estudios recientes demuestran que dentro de la generación de los Millennials, la generación reinante en la actualidad, el 56 % no regresó a un sitio porque lo consideraron con mal servicio al cliente, cifra que muestra la creciente importancia de la experiencia.

Como suele ocurrir con muchos aspectos relacionados con el mercadeo, estos deben ser estrictamente medidos y controlados para comprobar su eficiencia y así realizar los ajustes necesarios en cualquier momento, de manera que se aprovechen las estrategias puestas en marcha.

Para esto existen diferentes técnicas y herramientas que posibilitan mantener una buena relación con los clientes, a partir del servicio que se les brinde. Algunas de estas son las siguientes:

  • • CSAT es una de las herramientas más fáciles de implementar y de utilizar para comenzar a medir la satisfacción del cliente, la cual realiza encuestas telefónicas a los clientes sobre la calidad del servicio, que se evalúan en una escala de 1 (para nada satisfecho) a 10 (muy satisfecho). Es una herramienta de fácil implementación, sin embargo, puede presentar algunos problemas cuando las compañías buscan relacionar los resultados entre la satisfacción del cliente, la lealtad de estos y los resultados financieros.
  • • El NPS o Net Promo ganó atención por parte de las empresas después de que Fred Reichheld publicó un artículo llamado The One Number You Need to Grow en la revista Harvard Business Review en el 2003. El propósito principal del indicador es evaluar la percepción sobre un marca y medir la satisfacción del cliente, a través de una simple pero rigurosa metodología basada en la pregunta: ¿Recomendarías a [nombre de la empresa] a tus amigos o colegas?”. Los consumidores deben evaluar dicha pregunta en una escala de 1 a 10, donde se pueden identificar a los detractores (1-5), clientes pasivos (6-7) y a los promotores de la marca (8-10).
  • • CES apunta a reducir los esfuerzos de los clientes para resolver problemas en el producto o servicio. Estos deben evaluar la interacción o ayuda que recibieron por parte del área de ventas o soporte para resolver dificultades en una escala de 1 a 10.

En la publicación del Harvard Business Review, Matthew Dixon estima que un 94 % de los consumidores que utilizaron pocos recursos o esfuerzos para resolver sus problemas con la ayuda del equipo de soporte mostraron interés en volver a hacer una compra con aquella empresa y el 88 % dijo que aumentarían sus gastos de compras. Por otro lado, el 81% de los consumidores que respondieron que utilizaron grandes esfuerzos para resolver sus problemáticas habían intentado compartir dicha experiencia negativa con sus pares.

Cada una de estas técnicas aporta diferentes beneficios en la medición del servicio al cliente, por lo que su uso depende de la necesidad puntual de cada organización y de cómo se relaciona esta con sus clientes.

    • MEDICIÓN A GOLPE DE APP
      Así como los medios evolucionaron frente a cuando los consumidores expresan sus opiniones de diferentes marcas, lo han hecho también las herramientas que buscan medir la satisfacción de los clientes en aras de mejorar continuamente. Esta es una aplicación móvil disponible en Android y iOS que busca que el servicio al cliente sea un factor relevante para que las empresas se destaquen de su competencia, a la vez que permite crear un canal de comunicación entre usuarios y entre estos y las marcas, para así generar métricas, estadísticas y trazabilidad que contribuyan a la toma informada de decisiones, que beneficien tanto a consumidores como a organizaciones. De acuerdo con sus creadores, la aplicación está diseñada para soportar (N) establecimientos / (N) formularios, los cuales están relacionados entre sí de acuerdo con unas categorías. En su fase inicial, la plataforma está dirigida al sector de servicios (restaurantes, cafés. hoteles), sin embargo, puede ser adaptada para medir la percepción de personas o productos específicos.
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