Las marcas ahora deben chatear en WhatsApp

Las marcas buscan estar donde los consumidores estén, de ahí que resulte muy relevante lograr entrar a las apps de mensajería. Chats como WhatsApp se han popularizado tanto que son la plataforma ideal, el dilema entonces no resulta en saber si se debe estar o no, porque la respuesta se cae de su peso, la pregunta para los marketeros es cómo lograr entrar.

La tarea no parece ser nada sencilla, la mayoría de las apps de mensajería no fueron diseñadas para promocionar marcas y parte de su éxito radica en dos factores, su privacidad y gratuidad, dos retos que deben ser analizados por los encargados de posicionar los productos. Si bien chats como WhatsApp nunca han abierto la posibilidad de vender espacios publicitarios, sus últimas movidas dan luces de que sus creadores están dispuestos a modernizar su aplicación, por ejemplo, la posibilidad de hacer transmisiones en vivo es un claro paso para abrir las puertas a la promoción publicitaria.

Pero las marcas no necesariamente deben esperar a que WhatsApp de el salto y decida abrir su plataforma a la publicidad. Ya se pueden emplear algunas estrategias para sacarle provecho a la masividad y al mismo tiempo segmentación de esta app ¿quién no tiene WhatsApp en el celular? Muy pocos dicen no ¿verdad? Ahora bien, se imagina poder llegarles a sus clientes o potenciales clientes de manera inmediata, en mercadeo eso es oro puro.

Ahora bien, lo difícil del asunto radica en lograr que su público objetivo acceda a que su marca llegue directamente al lugar donde solo sus amigos o conocidos llegan, su chat. Lo primero que debe hacer es tener una base de datos, claro está con el número de celular; segmente muy bien dicha base, no hay nada más aburridor que le invadan su espacio para ofrecerle algo que no se quiere. Hay que tener claro quiénes son clientes, que producto adquirieron, cuáles son potenciales clientes, profesión, edad, sexo, entre más información se tenga será más fácil crear un mensaje que no le resulte intrusivo.

Una vez se tenga claro el quien, dedíquese a preparar el cómo, haga un mensaje corto pero contundente, utilice imágenes, no se desgaste en mensajes cargados de texto, difícilmente las personas se ponen a leer pastorales y menos si estas son para venderles algo, empleé el humor, datos de interés, envía los mensajes si es posible uno a uno o si tiene muchos contactos hágalo con la herramienta difusión, evite por sobre todas las cosas hacer grupos, estos son inmanejables y el efecto puede ser contraproducente.

Recuerde siempre que WhatsApp no fue creada para enviar mensajes publicitarios, así que si hace envíos masivos lo más probable es que la aplicación bloque el número desde donde se envió, así que mejor seleccione unos pocos contactos que considere estratégicos y envíeles información que de verdad les interese.

Daniel Fernando Polanía Castro
Comunicador Social y Magíster en Historia
EDITOR REVISTA M2M
daniel.polania@legis.com.co
Danielpolania.wordpress.com
@danielfpolania

 

Tendencias de las redes sociales para el 2017

Las redes sociales cada vez se apoderan más y más de la pauta publicitaria, tanto en internet como en el mercado en general. En principio fueron las marcas de productos masivos las que llegaron a impulsar sus ventas, luego aparecieron aquellos productos cuyo público objetivo eran los más jóvenes, por último, y gracias a la segmentación que ofrecen las mismas redes, llegaron los productos de nicho convirtiendo a esta herramienta en parte esencial de cualquier estrategia de e-marketing.

Ahora bien, el éxito de una estrategia en redes sociales no depende exclusivamente de la masividad de la red o de la visibilidad que se tenga, depende más de la capacidad de determinar qué red es más apta para el producto, cuál llega de manera más directa al público objetivo, cuál verdaderamente genera recordación de marca. El secreto para lograr dicha premisa no es otro que poseer información y prever las tendencias que marcarán el 2017.

En primera medida, hay que divisar el aumento en popularidad de las plataformas de transmisión en directo: redes como Snapchat e Instagram seguirán en boga durante el 2017, año en el que de seguro empezarán a llegar las marcas de manera masiva a explotar el boom que el video en vivo tiene. Promoción de activaciones de marca, cubrimiento de campañas BTL, apalancamiento de marca en figuras públicas serán algunas de las estrategias que observaremos los usuarios de estas redes.

También es claro que la realidad aumentada demostró ser un caso de éxito: Pokémon Go marcó el mundo digital del 2016 y será el faro a seguir durante el 2017, así haya un declive en su popu laridad, la aplicación demostró que la realidad aumentada llegó para quedarse y las marcas que sepan aprovecharla van a redimir la popularidad alcanzada por el juego de Nintendo.

Otra tendencia será el video 360: los usuarios de las redes sociales ya no se conforman con recibir la información, ahora quieren ser parte de ella, tener la oportunidad de dirigir un video, de hacerlo ellos, sentir que están presentes, de ahí que la creatividad de formatos sea esencial en la carrera por conseguir más seguidores.

Por último, hay que hablar de la segmentación, ya que a medida que se diversifican las redes sociales también se empiezan a ordenar los usuarios. En el 2017, las marcas dejarán de apostar por la masividad en redes, es decir, cambiará la tendencia de estar en todas estas para segmentar e invertir más dinero en aquellas que reúnan mayor cantidad de usuarios afines a sus productos.

Hay que decir que el 2017 será un año definitivo para Twitter, pues en tan solo dos años, la red del pajarito pasó de ser otro boom a estar en declive, tanto de usuarios como a nivel económico. No obstante, pronosticar la desaparición de Twitter es demasiado prematuro, la verdad es que ha perdido interés y si no se hace algo para cambiar esta tendencia, los días de los 140 caracteres puedes estar contados.

Por: Daniel Fernando Polanía Castro

Comunicador Social y Magíster en Historia
EDITOR REVISTA M2M
daniel.polania@legis.com.co
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@danielfpolania

Entre marketing y pokemones

Nunca antes un juego había causado tanto furor como lo hizo Pokémon GO. En años anteriores, Nintendo había lanzado al mercado dispositivos como NES, Game Boy y el Wii, dictando cátedra de innovación, pero esta vez la compañía japonesa literalmente la sacó del estadio, pues en menos de un mes logró 50 millones de descargas legales; vaya usted a saber cuántas más de forma irregular, seguramente más que las legales. El juego logró desplazar del primer lugar por varios días la palabra ‘porno’ en las búsquedas de Google y dos meses después de su lanzamiento ya ocupa el tercer lugar en el listado de visitantes únicos, solo detrás de Facebook, Pandora Radio y YouTube.

Al día de hoy, no hay registros de una aplicación capaz de capturar a un público tan grande en un periodo tan corto, y la cosa no para ahí. Más de un tercio de los usuarios que descargaron el juego utilizó la aplicación a diario, lo que demuestra su funcionalidad, pero ¿qué es lo que tiene Pokémon GO para convertirse en la nueva tendencia de los juegos?

Lo primero es la capacidad de los desarrolladores para mantener inmerso al jugador en la fantasía de ser el protagonista del juego; esto fue, sin duda, más trascendente que sus gráficas poco vistosas. Otro punto clave del éxito del juego es la geolocalización, una herramienta que hasta ahora había sido explotada en la realidad, pero que el juego ha demostrado su eficacia al combinarla con la fantasía; pokeparadas y gimnasios son los abrebocas de lo que será en el futuro el escenario de la promoción. ¿A qué marca no le interesaría mostrar su producto en el punto de encuentro de miles de jugadores?

Además, la aplicación es una prueba irrefutable a favor de los teóricos de la ludificación, quienes consideran posible moldear ciertos rasgos del pensamiento por medio de los juegos, por lo que no será raro que en un futuro las grandes marcas desarrollen sus propios juegos de realidad virtual para inducir a sus jugadores a comprar sus productos.

Otro aspecto que cabe resaltar es que la aplicación logró presentar a la realidad aumentada como la herramienta del fututo para mercadear. La aplicación demostró lo útil que es apalancar un desarrollo tecnológico de este tipo con una marca visible, en este caso Nintendo, como productora, y Pokémon, una serie animada de gran recordación, como plataforma difusora.

Tal vez la fiebre de Pokémon GO disminuya y desaparezca en los próximos meses, pero lo que permanecerá por un largo rato será la nueva forma de desarrollar los juegos y, por supuesto, de empezar a promocionar los productos.

Por: Daniel Fernando Polania Castro
Comunicador social y Magíster en Historia
Editor de Revista M2M
daniel.polania@legis.com.co
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Twitter: @danielfpolania

El dinero no compra clientes

El dinero no todo lo compra. Por más y más que este mundo capitalista se empeñe en darle prioridad al consumo y la acumulación de riqueza hay cosas que no se pueden comprar, la salud, por ejemplo, o la felicidad y el amor. Y será en el amor en el que haré más énfasis. Por más que inviertas, gastes, induzcas, satures y promociones para lograr que alguien te amé, el amor seguiría siendo efímero e impredecible. Si bien el dinero puede ser un arma de conquista, no es un todo, es solo un factor de los muchos que se necesitan para lograr la fidelidad sentimental.

En mercadeo las reglas son similares: conseguir la fidelidad del cliente puede ser tan complejo como asegurar la fidelidad de la pareja, y solo aquellos que logran romper la barrera del gusto por la del amor pueden ser considerados Lovemarks; marcas que por su gestión tendrán más oportunidad de sobrevivir a los cambios del mercado, a las crisis económicas y a los cambios generacionales. Son marcas que descubrieron cómo acercarse de manera más intrínseca a sus clientes, son marcas selectas, y no por su exclusividad, son selectas porque así sus consumidores las consideran.

Pero, ¿cómo lograr enamorar a los clientes? Esta pregunta es igual de difícil de responder que la pregunta acerca de cómo lograr un “me gusta” en Facebook o un retweeted en Twitter. La dinámica es similar: hay que generar emociones solidarias, que el cliente no solo se sobresalte cada vez que la marca le exprese algo, sino que también se solidarice con su causa, que se sienta parte de su iniciativa. Y lograr esto no es tarea fácil. La mayoría de marcas que han conseguido enamorar a sus clientes llevan años haciéndolo, incluso décadas; otras llevan el mismo tiempo y aún no lo consiguen.

En Internet pasa algo igual. Tú puedes utilizar infinidad de estrategias para conseguir seguidores, si es el caso hasta comprarlos. Puedes seguirlos para incentivarlos a que te sigan, o pagar para que tus mensajes sean sobreexpuestos. Pero para lograr que compartan lo que publicas se necesita entablar una relación solidaria, que compartan tu causa o, mejor aún, que la causa sea la misma.

Aunque el reto siga siendo enamorar al consumidor, el entorno es diferente. Internet revolucionó la manera de comunicar. El usuario desconfía cada vez más de la publicidad tradicional, cada vez le cree menos a los anuncios en los grandes medios, así que se debe cambiar el lenguaje y, sobre todo, discernir sobre las nuevas necesidades de su cliente: si le importa el medio ambiente, si lo que busca es economía, si lo que quiere es calidad, si se solidariza con un entorna familiar o si, por el contrario, su búsqueda frecuente raya con la rebeldía.

Ya no basta solo con tener dinero y atacar al consumidor con anuncios masivos; lo importante ahora es a cuántos les llegó el mensaje, cuántos sintieron como suya la causa y cuántos en verdad estarían dispuestos a darle un “me gusta”.

Por:

Daniel Fernando Polanía Castro
EDITOR REVISTA M2M

Comunicador Social y Magíster en Historia
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Las redes sociales y la difamación

La revolución tecnológica que trajo consigo la llegada de internet ha empezado a traer consecuencias en la conducta de los ciudadanos. Una muestra clara de ello son las redes sociales digitales, sistemas de comunicación que se han convertido en la mejor y más fácil manera de difamar, dañar y enlodar la imagen de personas o marcas.

Los ejemplos abundan. No hay personaje público que no haya cometido algún error y que no lo haya pagado caro en redes sociales: insultos, improperios, comentarios peyorativos y racistas caen a diestra y siniestra; pareciera que dichas plataformas ejercieran en el individuo la misma influencia que puede tener una turba. Lo hacen sentir poderoso, valiente, pendenciero, con derecho a juzgar, a condenar sin detenerse a escuchar al acusado.

Otro ejemplo claro del poder de las redes sociales como elemento difamador es la política. En este escenario, las diferentes facciones utilizan estos medios de manera clandestina para “sacar a la luz” los puntos débiles de sus adversarios o peor aún, inventan cualquier historia por inverosímil que sea y la hacen viral; aquí lo más sorprendente es la popularidad que alcanzan dichas publicaciones.

Las marcas no son ajenas a este desbordamiento de la libre expresión, basta una mala experiencia, un resentimiento, una mente amargada, un ataque de envidia o una confabulación mal intencionada para que las redes se conviertan en un arma socarrona, repleta de cobardía en donde se tira la piedra y se esconde la mano, donde el anonimato envalentona, donde se puede mentir descaradamente sin sentir temor por represalia alguna.

“Que la carne McDonald’s es sintética”, “que la Coca Cola hace explotar los estómagos”, “que las bebidas energizantes producen paros cardíacos”, “que Postobón le compra los campeonatos de fútbol a Nacional”, “que la carne de El Corral es de lombriz”, “que un trabajador se cayó a los tanques de Pony Malta”, son algunas de las mentiras que han sido ‘viralizadas’ por los usuarios de redes sociales al punto de convertirlas en “verdades”.

twitterEstamos en una época en que tanto marcas como personas sufren una gran encrucijada: si se está en redes se corre el riesgo de ser víctima de una masa asolapada dispuesta a mentir sin ruborizarse, pero no estar puede ser peor, podría significar la invisibilidad ante las nuevas generaciones, de ahí la importancia en hacer cumplir la legislación que ya existe y de ser necesario reforzarla para lograr blindar a individuos y marcas de los ataques en redes, que los calumniadores de internet sientan las consecuencias de sus actos y porque no, que también las sientan los que le dan compartir.

Por: Daniel Fernando Polanía Castro
Comunicador social y Magister en Historia
Editor de Revista M2M
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