Transformación digital está a medio camino: las cuatro paradojas del mundo empresarial

Aunque 90% de los consultados afirmó que sus organizaciones recopilan datos del mundo físico, reconocieron que muy pocos tienen la capacidad para analizar y usar esta información en tiempo real.

Un reciente estudio de la consultora Deloitte revela que, si bien los líderes empresariales a nivel global han puesto su mirada en la transformación digital, las inversiones para alcanzar una integración plena de las nuevas tecnologías son vistas como una forma de proteger el negocio y no como una herramienta de innovación y crecimiento.

Por esa razón, según el informe La paradoja de la industria 4.0: superar las desconexiones en el camino hacia la transformación digital, que recopila los resultados de una encuesta a 361 ejecutivos en 11 países, dicha transformación aún está a medio camino. El estudio evidencia cómo las empresas están invirtiendo en la Industria 4.0 y de qué manera están configurando su estrategia técnica y organizacional para permitir la transformación digital.

Pese a que los líderes son conscientes de las nuevas exigencias en los mercados globales, el estudio señala cuatro paradojas de las empresas en torno a la estrategia, transformación de la cadena de suministro, la preparación del talento e innovación; las cuales ponen de manifiesto que para las organizaciones aún hay salidas intermedias entre las mejoras de las operaciones actuales con las oportunidades que ofrecen las tecnologías de la Industria 4.0

La cadena de suministro sería la principal área de inversión en el futuro, pero solo el 34% de los consultados la consideran un instrumento para innovar.

Las paradojas

Estrategia. La mayoría de los encuestados (94%) indicó que la transformación digital es un imperativo de la organización. Sin embargo, 68% de ellos y un 50% de los CEOs la ven como una vía para la rentabilidad. Aunque los encuestados asocian las mejoras operacionales con el crecimiento estratégico, no necesariamente relacionan la transformación digital con el incremento de los ingresos que resultan de nuevos productos o modelos de negocios.

Innovación. Los ejecutivos indican que las iniciativas de transformación digital están principalmente enfocadas a la mejora de la productividad y los objetivos operacionales, es decir, que utilizan la tecnología para completar tareas ya existentes de forma más eficiente. No obstante, las organizaciones deben expandir sus inversiones, ya que es más probable que un mayor crecimiento en innovación puede atraer un retorno positivo de la inversión (ROI).

La cadena de suministro. Los encuestados identifican la cadena de suministro como la principal área de inversión en el futuro, pero solamente el 34% de ellos la tiene en perspectiva como posible instrumento para innovar. De hecho, solo el 22%

de los responsables de la Cadena de Suministro (CSCO) juega un papel clave en la toma de decisiones sobre transformación digital. Las organizaciones deben buscar la manera de elevar la posición del CSCO y alinear su función con los objetivos empresariales.

El talento. Los encuestados creen que tienen el talento correcto para posibilitar la transformación digital -solamente el 15% cree que deberían modificar drásticamente la composición y las habilidades de sus equipos-. Encontrar, entrenar y retener el talento correcto sigue siendo el reto organizativo y cultural que más preocupa. Un hallazgo destacado señala que entre más encuestados usen estas tecnologías transformadoras, más probable que estén satisfechos con su organización y con sus equipos de trabajo. Aquellos que interactúan diariamente con estas tecnologías creen que su organización tiene el talento adecuado (92%), mientras que aquellos que tienen poca o ninguna interacción con la tecnología digital ven la brecha más grande entre talento y desarrollo (solo 42% cree que su compañía tiene el talento necesario).

El estudio sugiere que la clave para desbloquear el potencial de la Industria 4.0 es aprovechar completamente la “información de los activos conectados” y utilizarla para impulsar la toma de decisiones, un proceso conocido como el bucle físico-digital-físico. La mayoría de los encuestados (90%) compartió que sus organizaciones recopilan datos del mundo físico, pero muy pocos tienen la capacidad para analizar esta información y solo la mitad de ellos comparte que pueden actuar sobre los datos en tiempo real. Cerrar el bucle físico-digital-físico debe considerarse un objetivo primordial de las organizaciones ya que estos invierten en la transformación digital.

“A medida que las organizaciones buscan la transformación digital deben considerar una serie de preguntas, desde qué es lo que esperan transformar, hasta qué tecnologías avanzadas se adaptan mejor a sus necesidades. Pero también es fundamental comprender que la transformación digital no puede ocurrir en un vacío. Simplemente esta no termina con la implementación de nuevas tecnologías y dejándolas funcionar”, comentó Beatriz Dager, socia de Consultoría en Estrategia y Operaciones de Deloitte. “Más bien, la verdadera transformación digital se vuelve central para la organización, tocando todos los aspectos de la compañía”.

Los líderes empresariales aún no asocian los beneficios de la Revolución 4.0 con el crecimiento de sus ingresos.

Más acerca del estudio

Deloitte realizó una encuesta global a 361 ejecutivos, en 11 países de América, Asia y Europa. La encuesta se realizó en la primavera de 2018 por Forbes Insights, y obtuvo información de los encuestados en aeronáutica y defensa, automotriz, químicos y materiales especializados, fabricación industrial, metales y minería, petróleo y gas, energía y servicios públicos.Todos los encuestados tenían un nivel de director o superior, incluidos los CEO’s (4%), CFO (13%), COO (9%), CDO (5%), CIO (7%), CTO (5%), CSCO (4%) , Presidentes de Unidades de Negocios (5%), EVP / SVP (7%), Vicepresidentes (11%), Directores Ejecutivos / Directores Principales (9%) y Directores (21%). Todos los ejecutivos representaron organizaciones con ingresos de $500 millones o más, con más de la mitad (57%) provenientes de organizaciones con más de $1 mil millones en ingresos.

 

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