Premisas de derecho preventivo en la publicidad digital

Por: Camilo Alfonso ESCOBAR MORA[1], Ph.D.

[1] Ph.D. en Derecho. Profesor. Conferencista Internacional. Creador de la Doctrina de Derecho Preventivo para la Eficacia Jurídica del Derecho de Información que tiene el Consumidor frente a la Publicidad en el Comercio Electrónico©. Fundador de JURÍDIA®, Cursos en Línea sobre Derecho Informático www.juridia.co. Auditor de Derecho Preventivo del Consumo sobre Piezas de Publicidad Digital. Contacto gerencia@juridia.co

 

La publicidad digital es válida si genera eficacia jurídica del derecho del consumo.

La publicidad es una forma de comunicación que tiene dos modalidades: a) Puede tratarse de una comunicación que no presente información (es decir, mensajes objetivos y ciertos), donde se transmite un mensaje que le presenta una experiencia al consumidor en relación con el producto, pero donde no se especifica una oferta; o b) Puede ser una comunicación que sí presente información del producto y su forma de adquisición. En el último caso la pieza debe permitir que el consumidor (receptor) goce de su derecho a una información lícita, suficiente, veraz y oportuna frente al mensaje o mensajes que transmita la obra publicitaria.

En el Estatuto del Consumidor de la República de Colombia se consagra la siguiente definición de publicidad (numeral 12, artículo 5, Ley 1480. Expedida en el 2011):

“Toda forma y contenido de comunicación que tenga como finalidad influir en las decisiones de consumo”.

La empresa tiene libertad para persuadir la realización de actos de consumo mediante la publicidad, pero su límite es que no afecte ningún derecho del consumidor. Esto significa que dicha actividad no puede vulnerarle los derechos a la información, a la calidad de los productos y al cumplimiento del vínculo contractual que pueda derivarse.

La publicidad digital no es una nueva categoría, naturaleza o área jurídica. Su fondo sigue siendo publicidad. Las formalidades que le apliquen dependerán de cada caso, según el mensaje o mensajes involucrados. Si cumple con las normas que le resulten vinculantes y brinda eficacia material a lo contemplado en tales normas la publicidad será válida. Esto se hace creando soluciones de autorregulación que atiendan tales condiciones. Se realiza con fundamento diligencia mercantil. La empresa responde por lo previsible, siendo previsible su deber de asegurar el goce de los derechos del consumidor. Lo irresistible es la excepción, ya que debe actuar con profesionalismo. En el campo de la publicidad, el estado del arte permite que se usen los medios digitales de una manera que proyecte una publicidad a la medida de las variables formales y materiales que rijan su validez en cada caso. La inteligencia artificial permite muchas creaciones, estructuras, funciones y efectos. No hacerlo implica incurrir en eventos de responsabilidad por omisión.

La empresa debe diseñar soluciones de derecho preventivo para cada variable presente en el caso. La publicidad debe tener una estructura y funcionalidad comunicativa que sea empática con los receptores (consumidores) y se base en la transparencia de la información y del accionar institucional en sus diversas actividades (diseño, producción, comercialización y demás actos de sus trabajadores, contratistas, inversionistas, aliados y demás sujetos o entes involucrados en un aspecto general o especial). De esta forma, el derecho preventivo permite que la empresa promueva sus actos de consumo y que el consumidor reciba una publicidad profesional, es decir diligente (lo que significa que hace eficaces los derechos que tiene éste sujeto). Dando paso a un ambiente de logro colectivo y eficacia del Estado de Derecho en este tema −el ideal es que el derecho preventivo que aquí se plantea se aplique en todos los temas y acciones humanas−.

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